
MESÓN LA VIRREYNA. CHINCHÓN
Nuestro breve paso por la Ciudad de Chinchón nos permitió disfrutar, aunque fuera parcialmente, de su historia y belleza, pero también de su antigua gastronomía castellana. Y para ello nada mejor que un añejo restaurante, de esos que conservan su esencia y sabores, como el Mesón de la Virreyna, Lo encontramos en la Plaza Mayor, en un edificio que está catalogado como histórico-artístico, desde 1.974, al igual que el resto del conjunto.
Y ahí estaba la Virreyna, junto con los actuales gestores del local, dándonos la más atenta y cordial bienvenida, ejerciendo de anfitriones, a la vez que de cicerones, pues el local lo amerita, tanto por sus características e historia, como por los ilustres comensales que aquí se han detenido, para saciar apetito y sed, de los que las paredes dan constancia fiel.
Las vigas, lámparas, platos, los típicos cucharones y objetos tradicionales de la zona, se entremezclan junto a las fotografías de comensales que pertenecientes a ámbitos y sectores diversos, han pasado por el local, desde actores y políticos, hasta miembros de la monarquía.
Y comer en la balconada -pese a la escasa sombra que brinda el sol-, es un privilegio, por la vista a la plaza.
¿Qué pedir, cuando todo el menú suena irresistible? Por unanimidad, ensalada al centro y de primero, Sopa de ajo de Chinchón para todos. Pan, sopa, ajos, pimentón, aceite de oliva y un huevo, ingredientes humildes, combinados perfectamente para lograr un sabor irresistible.
En cuanto al segundo plato, no hubo tanta unanimidad, aunque sí buen gusto, llegando un plato de rabo de toro guisado, con patatas, que se deshacía en el plato y en la boca, con sabor intenso y salsa espesa, en la que mojar un buen pan, como el puesto en la mesa. Exquisito.
El lechal al horno, tierno, sabroso, con ese sabor característico y perfecto que le da el agua-sal, el horno de leña y quizás algún otro aliño de la casa.
Llega la hora del postre, variados y caseros, cuya decisión dio que pensar, aunque al final la tarta de queso fue la elegida por decisión mayoritaria. Espectacular, es la palabra adecuada.
Pero con lo dicho, no se agota el repertorio o catálogo de platos y preparados. Y es que, conforme a comentarios de terceros, las migas a la pastora, también tienen lo suyo, y la cuajada y.......... Pero eso y más, será materia de otro viaje a Chinchón.