LA BODEGA DE LOS SECRETOS

21.01.2022

   Alguien comentó, que en pleno corazón de Madrid, en el Barrio de Atocha, existen unas antiguas cuevas del siglo XVII, que entre otros destinos, han servido de bodega, refugio de guerra y en la actualidad de restaurante, en el que por cierto, afirman que se come muy bien.

   Hay secretos que vale la pena descubrir, así que del dicho al hecho y sin dar trecho, todo fue una, directos para intentar reservar, que aun no siendo cosa fácil, se pudo lograr. Pero poco duró el gozo, pues tras tener el día y hora, un imprevisto obligó a cancelar la cena. Claro que el que la sigue la consigue, así que tiempo después, un sábado de enero, "voilá", mesa libre.

   La reserva era para primera hora de la noche, aunque por costumbre o por manía ahí estábamos, 15 minutos antes de la apertura del local. Por descontado que éramos los primeros, la puerta seguía cerrada, sin movimiento alguno, mientras algo inquietos -para qué negarlo-, dábamos miradas arriba y abajo, de lo que es más callejón que calle, hasta que al poco, se unió otro grupo de candidatos a comensales, por su aspecto y habla extranjeros, a más señas, gringos. A la hora "en punto" se abrió la puerta, pasando todos a través de un reducido vestíbulo, hasta unas escaleras, que en descenso llevan hacia el subsuelo, añadiendo más misterio a la cosa.


   Tras descender por las escaleras aparecen ante nosotros las bellas galerías, bóvedas y hornacinas de ladrillo rojo, que sorprendiéndonos captan toda nuestra atención. Sin terminar de aterrizar, nos dan la bienvenida a la Bodega de Los Secretos, cordial, amable y profesional, ni menos ni más, acompañándonos hasta una de las múltiples "hornacinas", que se abren entre las naves de esta catedral subterránea. En una de ellas se ubica y cabe, exacta, perfectamente una mesa para 6, la nuestra. 

   El nombre del lugar, del restaurante resulta más que correcto para el lugar, porque realmente es de los "secretos", los que oculta, como son su estructura, encanto, historia y belleza.

   La iluminación, muy conseguida, se une a una decoración sobria y elegante, más que adecuada para el lugar, de manera que se conjuntan resaltando la belleza natural, la arquitectura y magia del lugar.

   Para ir cogiéndole el gusto, nada mejor que comenzar con:

      - Tomate a tope, una buena ensalada de la casa, con ventresca y 4 variedades de tomate.

       - Pulpo a la brasa, con aceite de pimentón de la Vera y cremoso de patata trufada.

   Continuando con:

      - Rulo de rabo de toro-

      - Raviolis calabaza.

      - Arroz Meloso de Gamba. 

      - Entrecot.

   Para acompañar estas exquisiteces, un Terras Gauda. De postre, Coulant templado, de chocolate y frío de mango. Y para terminar, nada mejor que una saludable infusión de manzanilla.


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