¿Y EL DÍA DE DESPUÉS? (1)
20.05.2020
Título más que apropiado para este artículo y para lo que llegará mañana...."hoy no, mañana".
"El día después" no es un día cualquiera, va encadenado a un adverbio de tiempo que conlleva temporalidad, incertidumbre, incógnita. Se sabe que inexorablemente llegará, así lo fija "el orden de los tiempos", pero se desconoce el momento exacto. Benéfica ignorancia, que funge como auxilio para sobrellevar "un presente tan presente", restándole urgencia al después.
El mundo enfrenta una situación desconocida, cada día más complicada, siendo consciente de que lo que era "cotidianidad" y "normalidad" está siendo arrebatado. A la par y en sincronía, las expectativas palidecen, las prioridades transmutan y los proyectos de vida se agotan, junto con los recursos, esperando algo que no llega.
""Deberías darte cuenta de que me estoy muriendo, que esto que tengo no es una enfermedad sino agonía".
El coronel no tiene quien le escriba.
.-G.G.Márquez.--
No se prolongará más allá, será algo pasajero, una ligera perturbación de la rutina, proyectos y planes. Así decían y repetían enfáticamente -tratando de convencerse a sí mismos-, las dignidades que "portan la púrpura y diadema". Y así se iban los días, entre el "no saber y el ya veremos", hasta la mañana en que las puertas de las agencias de viajes no se abrieron -hecho insólito-, los hoteles cancelaron su recepción y los guías, sin nadie a quien orientar, se retiraron. Las computadoras entraron en suspensión y los teléfonos en un extraño mutismo, la calma era inquietante, opresiva. Había llegado lo que más que temer, odian los turisteros: el silencio más absoluto. Sin viajeros, ni turistas, el sector volteó hacia "la Acrópolis", esperando directrices.
"PERO LA PANTALLA TURÍSTICA SE FUNDIÓ EN NEGRO"

Tras el desconcierto inicial, el sector turístico pareció reaccionar, o al menos una parte, yendo por delante las agencias de viajes -como es habitual-, generando y difundiendo imágenes del ayer más próximo.
Imágenes acompañadas de un repetido mensaje de ánimo y confianza en el futuro, insistiendo en que: "estos días pasarán y volveremos", "pronto, cuando acabe, estaremos de nuevo contigo", "las playas mágicas te esperarán". Un torrente de bits inundó internet, las redes sociales clamaron histriónicamente, reclamando, capturando la atención de usuarios, seguidores y curiosos, con una hiperactividad pocas veces vista. El aluvión rebasó servidores, webs, grupos, listas y foros.
Durante algunos días pareció que a pesar de todo, "la crisis del Covid" podría ser el acicate, el revulsivo para un colectivo como el de las Agencias de Viajes, que desde antes de la pandemia, ya venía golpeado por muy diferentes circunstancias, sectores y estamentos.
Claro está, que las cosas no ocurren por generación espontánea -ni siquiera las pandemias-, requiriendo siempre de la intervención de factores exógenos o endógenos. Tampoco hay duda de que las cosas suceden por algo y ahí radica "el quid de la cuestión", en aprovechar inercias y situaciones, rentabilizándolas.
