BRIHUEGA. CAMINOS DE LAVANDA

02.08.2022

"Al lado de la fonda, el viajero se encuentra con la puerta de la Cadena, por la que se mete en el pueblo. La puerta de la Cadena tiene una hornacina con una Purísima, y debajo una lápida de mármol blanco que dice : 1710-1910". 

CJC. Viaje a la Alcarria.


   Pasados 76 días desde que el viajero saliera de Brihuega camino de Cifuentes, ahí sigue la Puerta de la Cadena como testimonio fiel de la historia de Brihuega, la de antes y la de después de la aviación. 

   La Puerta de la Cadena, también llamada Puerta de Valdeatienza es la única superviviente de las cinco, que en su día daban acceso a la población. Sus piedras exhiben parte de los avatares, como la hornacina con la Virgen de la Inmaculada Concepción, pues un 8 de Diciembre las tropas napoleónicas atacaron Brihuega. Debajo, la placa que conmemora los 200 años del bombardeo padecido por la villa en la guerra de sucesión. Otra, la más antigua, en piedra, rememora el asalto por las tropas de Felipe V, Duque de Anjou. Curiosamente, la puerta es una clara muestra del daño que a lo largo del tiempo, causaron los ejércitos franceses.

   Tras el arco, la calle del mismo nombre, Calle de la Cadena, vestida de lavanda, ese color propio del verano Brihuego, que se apodera de calles, fachadas, balcones y hasta de la vida diaria de este jardín de la Alcarria, en la que autóctonos, conocidos y extraños, aparecen de repente, vestidos de un blanco impoluto.

   Apenas entrando por la calle de la Cadena, aparecen los lienzos tricolores, cual pendones abriendo el recorrido, cestillos de lavanda que penden por la Plaza Herradores, sillas lavanda y paraguas que sobrevuelan la Calle de Armas, no falta hasta una carnicería ataviada de lavanda, miel, licor, cerveza. jabones, esencias, todo un universo de lavanda, por haber, hay hasta chorizo de Brihuega, aunque este sea de cerdo, oiga usted.


   Por la Calle de María Cristina, torciendo por el Restaurante Villa de Brihuega, inicia la Calle Margarita de Pedroso, donde a pocos metros, aparece un árbol de "Tilia Tormentosa" y algo más allá, la muralla del siglo XII-XII, bella e imponente con sus largos lienzos.

  La Calle Mayor, adornada con las telas tricolores que ya son parte de una costumbre, de una tradición. A cada lado de la Plaza del Coso, las Fuentes del Coso, dos fuentes idénticas, de pilón rectangular y dos caños cada una de ellas, mandadas construir por Carlos III..  

   A un paso, se encuentra la Fuente del Tinte, con cuatro caños, situada en la calle del mismo nombre.

   En la Plaza del Coso, en la antigua Cárcel de Carlos III, se encuentra la Oficina de Turismo, unos metros más allá el Ayuntamiento nuevo, de 1975; a un lado de la plaza, las cuevas árabes, siglos X y XI, que a lo largo de varios kilómetros recorren el suelo de Brihuega, siendo visitables actualmente unos 700 metros.

   Cerca del Parque de María Cristina, se encuentran el Torreón de San Felipe y la Iglesia de San Felipe, Es un torreón sin iglesia, al no estar unido a la misma -cosas de la Edad Media-, en un intento de aprovechar una torre de la muralla. La Iglesia es del siglo XII, estilo románico de transición.

   En Brihuega, además de arte e historia también pueden encontrarse lugares y colecciones singulares, para muestra, el Museo de miniaturas del Profesor Max, el turismo de bienestar y por supuesto, el de lavanda.

   Entre tanto ir y venir, subidas y bajadas -Brihuega no es muy llana precisamente-, se fue haciendo hora de comer, así que de nuevo, próximos a la Puerta de la Cadena, no había duda respecto de la fonda o restaurante donde hacerlo, si además pretendíamos cumplir con Cela y su "Viaje a la Alcarria". 

   Por supuesto que resultó elegido el Restaurante Villa de Brihuega, al parecer, sucesor de aquella Fonda Aguilera, donde Merceditas ante el cumplido hacia su nombre, dio la réplica al viajero: "No, señor, es un nombre muy feo". Claro que en sus paredes ya no estaban el reloj de pesas, el cuadro de las Lanzas ni el canario llamado Mauricio. 

   Tras la zona de bar-cafetería, aparece un renovado y amplio comedor, con capacidad para un buen número de comensales, que aún así se llenó.

   Mientras llega el principal, unas tapas nunca vienen mal, pues serenan el ánimo y el estómago. Entre otras, unos  chipirones extraordinarios, en su punto de textura y el sabor, inmejorable.

   Y en cuanto a los principales, la Carrillera a baja temperatura sobre puré trufado y germinados, increíble. La Corvina braseada con flor de alcachofa en su punto, muy rica. 

   Si a Don Camilo José Cela, se le presentara la oportunidad de un tercer viaje por estas tierras, o mejor aún, un primer viaje por La Alcarria, aunque no estuviera Merceditas, pero sí el restaurante Villa de Brihuega, no hay duda de que prolongaría su estancia y ante cualquier sugerencia culinaria contestaría con más entusiasmo que nunca: "Venga a ver si es verdad".

   Hay que reanudar el camino, aunque no sea para Cifuentes -por el momento-, sino hacia Sigüenza, por la CM 2005, donde a 4 kilómetros de Brihuega, a la altura del Monolito de la Batalla de Brihuega -Guerra de Sucesión-, se encuentran las  plantaciones más extensas de lavanda.

   En ese punto, el amarillento paisaje de paja y rastrojo, cambia de repente, dando paso a un hermoso mar que se agita con olas entre morado y el violeta.

   Disfrutar de los campos de lavanda, de sus colores y reflejos es una oportunidad única, de las sensaciones de encanto, tranquilidad y el efecto hipnotizante que produce en el visitante.

    Junto a la carretera y frente a los campos, se encuentra un pequeño monolito en conmemoración de la Batalla de Brihuega, en la Guerra de Sucesión. Los campos de Lavanda sirven de recuerdo de aquel suceso y como homenaje a todos los que en ella tomaron parte. Bien merece una visita y un pensamiento.

Carretera CM-2005. 

Coordenadas 40.784163, -2.852971.

                      Enlace turismo CLM                             

Enlace Festival Lavanda

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